¿Alguien tiene prejuicios sobre el papel de las mujeres en el trabajo? La mayoría contestará: no tengo prejuicios. Sin embargo, en la realidad “todos” los tenemos en mayor o menor grado. 90% de las personas ha emitido un juicio rápidamente sobre alguien, basado en su sexo, edad, orientación sexual, entre otros.
Los aprendemos desde la niñez por la educación que recibimos en la familia, el contexto cultural y social en el que crecimos, e incluso se adquirieron de forma inconsciente y surgen para explicar el por qué, según el rol que se le ha asignado, la persona actúa de cierta forma en su vida personal, familiar y laboral.
En el área laboral, se buscaría que mujeres y hombres seleccionen ocupaciones que los hagan crecer, dejando de lado la elección basada en estereotipos o prejuicios relacionados con carreras “para mujeres” o “para hombres”.
“Los sesgos inconscientes no son un defecto de carácter — son el resultado de cómo nuestro cerebro procesa información. Reconocerlos es el primer paso para superarlos.”
En el mundo laboral, la personalidad de cada colaborador, formada por sus creencias, valores y sesgos inconscientes, puede en ocasiones poseer comportamientos excluyentes, dificultar las relaciones entre los equipos e, incluso, afectar la trayectoria profesional de un tercero.
El comportamiento excluyente de los líderes genera sentimientos de inseguridad, temor, falta de credibilidad en sus competencias y falta de compromiso con la empresa, conduciéndolos a resultados pobres y a la intención de dejar la compañía en el corto plazo.
El rol del líder en una cultura inclusiva
Se pide a los líderes ser los primeros en promover una cultura incluyente que haga a los colaboradores sentirse integrados y valorados por sus diferencias. Priorizar la formación de líderes con comportamientos incluyentes: empoderamiento, compromiso, responsabilidad, coraje y humildad.
“Ver ejemplos donde el estereotipo es diferente ayudará a romper las asociaciones automáticas. En diversas organizaciones existen testimonios de mujeres con trayectorias exitosas en áreas históricamente masculinas.”
Tenemos el compromiso personal de minimizar y superar nuestros sesgos y prejuicios. Este proceso requiere práctica deliberada, reflexión constante y la disposición de cuestionar nuestras propias suposiciones. La buena noticia es que los sesgos inconscientes son más fáciles de transformar una vez que se reconocen.
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